domingo, 22 de noviembre de 2009

Primera Sonata a Minoshka

¿He mencionado, a veces que tu cuerpo se presenta
desnudo ante mi lápiz?
¿He mencionado que en las noches lloro amargura
por este ser que no cambia?
Me he agitado ante tu inclemente mirada
Como me agito cuando alzo la voz en son de protesta por
Un pan que se nos da.
La vida, pequeña Minoshka,
Es más que una sonrisa,
Es Sangre y Libertad.
Y así, aún acabado
Me pregunto en tu regazo.
¿Por qué la vida se vuelve simple,
Tan sólo con tu beso?
Y tengo por entendido que existen muertes
Más heroicas que las muertes amorosas.
Minoshka, hoy me has amado
Y has besado
La lucha
La esperanza
El llanto.
Y has curado mis espaldas de las bombardas enemigas.
Sé mi cuartel, Minoshka,
Y seca las llamas de la injusticia
Con tu aliento tibio.
Minoshka, te he jurado amor eterno
A ti
Y al pueblo.
Hay cosas más altas que
Escribir los versos más tristes esta noche
Alturas como respetar la sangre que riega la tierra
Y gritar por los brazos desparramados en las pistas.
Minoshka, acoge en tu seno a este pequeño rebelde
Que grita Libertad en cada paso.
Y algún día, te lo juro.
Miraremos juntos
La rosa libre.
La risa de los niños
Y el amor en nuestros ojos.

Holocausto

La noche presenta
su holocausto
en tu caballera.
Como dos cerezas que buscan
refugio en tus mejillas
voy adiestrado a tus indiferencias,
a tus lejanías
a tus desigualdades.
Como una soldado
me presento ante ti
con todo un rifle desarmado
¿desarmado?
Claro, por tus ojos.
Que brilla más que la luna en enero.
Que brillan más que los puñales de los superiores.
No quiero tenerte lejos
quiero que estés impregnada a mi costado.
Como una lanza,
como una palabra mal dicha en mi hoja,
quiero que seas protesta en mi voz.
Quiero buscarte y nunca hallarte.
Seguir en la búsqueda de ese holocausto
que produce en mí
tu sola sonrisa.

Lima: ángel recaído

Lima se mueve a diez mil metros cuadrados por hora
se mueve sigilosamente entre
las mañanas y las noches
cuando descansa, cuando vive, cuando despierta.
Lima se mueve a pie de gigante,
a sonidos de bujías malogradas
a pasos tumultosos.
Lima se mueve como un acordeón criollo
como una taxi en carrera
como un trabajador en demora
y más
entre sus mazamorras,
sus arroz con leche
sus alfajores.
Lima se traslada al coloniaje
y se vuelve tan colonial como un
sombrero de copa ancha.
Lima también es alrededores,
la Otra Lima,
los descampados, los animales
el niño que juega con su esperanza de trapo
el hambre que cae como una invasión
a las lágrimas que suscitan su muerte.
Ahí, Lima se mueve lentamente
de manera pausada,
muchas veces,
hasta inmóvil.
Lima no se mueve para nosotros,
nosotros nos movemos para ella,
y los pueblos alejados
han sido devorados.
Pero Lima aún se mueve
serpentinamente se mueve,
para el centro se mueve,
para nosotros se mueve.
Lima se mueve para uno,
para otros
se detiene.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Regreso

Bueno, ante todo, espero que me disculpen a los poquísimos, mínimos, casi nadie, que observan esta página, de haberme ausentado tantísimo tiempo. Espero que estos últimos textos que estoy publicando lo puedan revisar y comentar. Gracias.

Cuento I

Cuando subió por las escaleras se dio cuenta que la vida había pasado casi toda una eternidad. Las figuras indescifrables talladas en la puerta lo hicieron sentir en una mansión nórdica, de esas que había leído cuando era niño, cuando se escapaba para no ser golpeado por su padre. No le fue fácil subir ya que en cada escalón tuvo el presentimiento que se iba a caer, y quizás no hubiese sido como esa vez que se resbaló del columpio en el paseo de escuela y que Susana lo miró, se avergonzó y a partir de esa fecha, nunca más le hablo: Mierda. Pensó. Recordando tantos episodios y ahora estar frente a esa puerta con esa imagen de una dragón mal pulida y una imagen más que juega entre ser un becerro y un gato. Sintió miedo. Sus dedos se aproximaron al madero apolillado, no sabía si tocar o no. Y antes de terminar de decidirse, una voz que parecía que venía del otro mundo, del más allá, cruzó la puerta y llegó a sus oídos: pase, caramba. No sabía si hacerle caso o no. ¿Por qué siempre tenemos que tomar decisiones? Optó por pasar. Sintió lo frío y áspero que era la manija, sintió lo mismo que esa noche que pensó en volver a escribirle a Susana pidiéndole perdón por sus estupideces de niño, sintió lo mismo de esas tardes en la cual nunca llegaba una respuesta, cuando al fin tocaron la puerta, sus ojos brillaron, se acercó, se paró frente a aquel madero de su cuarto, preguntó quién, sostuvo la manija y antes de hacerlo escuchó la voz desconocida de una varón que sin darse cuenta cambiaría su vida, en ese mismo momento, lo áspero de la manija se igualó a lo que sentía ahora, lo áspero que es esperar a alguien y que nunca llegué. Pero ahora él no esperaba a nadie, al contrario, lo esperaban. Pero hubiese querido, sin duda, que fuese otra persona quien lo espere, se estuvo imaginando parado frente a la puerta de Susana, verla sonriente abriendo la puerta, verla con aquel cerquillo que caía en sus lindas pestañas y hacían figurar una mirada triste, verla en su cuerpo delgado, enjuto, como una lagartija, verla en sus manos cortadas por sus quehaceres domésticos, verla con esa broche en el cabello que le hacía remontar a la figura de Mini, la amante eterna de Micky Mouse, verla, claro está, como siempre, con esos labios delgados que se peleaban por ser más bellos, verla con ese pantalón morado suelto que hacía de notar sus piernas delgadas, flacas, avestrucezcas, verla y sonreírle, verla y tocarla, verla y decirle que le perdoné por ser un idiota, verla y quedarse callado, verla y no saber qué hacer como esa mañana que la vio en el mismo lugar donde él iba a tomar un jugo, sentadita, linda ella, con un jean negro y una blusa blanca, quizás apurada para ir a trabajar, claro, es que ella tiene trabajo y tú nada, piensas que escribiendo vas a sobrevivir, piensas que haciendo un par de artículos que nadie los lee sobre unos autores que nadie conoce te hará ganar millones, pero eso no es tu objetivo, tu objetivo es encontrar una manera más de interpretar a Vallejo, de buscar un lógica en lo ilógico que es la vida, de demostrar que Sábato y Onetti son unos genios, y que Homero será el mejor poeta de la historia de la Humanidad a pesar de las lágrimas de Goethe. Sonríes. Claro. Porque pensaron esa tarde calurosa en la Universidad que tú te ibas a dedicar más a la lingüística, porque te escuchaban hablar sobre la imagen estructuralista de Sausurre, sobre lo formalista que podría ser Jakobson y por un horizonte de expectativas que unos locos habían formulado, te sonríes, pero quisieras verla en estos momentos, detrás de la puerta que estás a punto de abrir, detrás de este límite que nos ponemos cada día, detrás de todo lo que habías pasado, deseas encontrarla como esa vez que te trajo a tu cuarto una tajada de pastel por tu cumpleaños, deseas encontrarla como esa noche de lluvia que te dijo que eras el mejor, deseas encontrarla pero ya no con los ojos de vergüenza que tuvo cuanto te resbalaste del columpio, ya no con las palabras de reproche, ya no con las miradas de amigos, ya no como es antes, sino como será después. Y sigues aún, parado sobre esa puerta, buscando una explicación lógica, puede haber pasado más de quinientos años, pero aún, tú seguirás frente a esa puerta, esperando que la persona que la abra, sea la persona que tú esperas, pero no será así, no es así de fácil...
José Chacchi Paniagua
De Escritos sueltos

La Cazadragones

A Luciana Herrera, por su mundo mágico
y sus dragones cazados.

¡Cómo puede ser posible que una criatura tan pequeña cause tan grandes sensaciones en mí!
Será su sonrisa rosada que destila de su rostro de algodón.
Esos dragones y duendecitos
con cuales juega en las mañanas al despertar.
Será su mundo mágico,
anhelado, donde caza mágicamente dragones.
Mi pequeña Cazadragones.
No deseo interrumpir en el mundo
sensiblemente creado por ti.
Sigue jugando, conquistando con una espada de cartón
ciudades remotas
que viajan en islas inalcanzables,
mi pequeña Cazadragones.

Silencio augusto

"El silencio es el peor sonido que pueda no existir"
La noche ha sentenciado mi destierro
y sobre tus pupilas danzan mis penas desnudas.
¡Oh cántico! ¡Oh Diosa!
Vertiginoso aire
pubertad eximia
magna sensibilidad.
Y vuelvo a caer
herido
fusilado
resucitado.
Tu silencio opaca mi esperanza,
una llamada,
y nada,
y la noche dicta su veredicto
se hace más tarde
y nada
y nada
maldita no palabra
no voz
no sonido
y aún creo en hadas.