jueves, 11 de junio de 2009

La literatura y sus lecturas.

Bueno, muchos jovencitos del momento aún creen que escribir literatura se merece sólo leer literatura, es nefasto ese pensamiento. No existe arte aislado, no existe arte por el arte. El arte debe estar vinculado con diversos aspectos. Este blogs trata de buscar el aspecto social en el arte, no leer sólo a los grandes y escribir, date cuenta, estás copiando no escribiendo. Lee libros sobre sociología, filosofía, etc. Es un consejo no de un escritor sino de alguien que espera que no cometan errores garrafales como quizás se cometen cada día que alguien abre un libro.

sábado, 21 de febrero de 2009

Para Roberto Bolaño


La muerte de Roberto Bolaño causó una extraordinaria conmoción en nuestro país, una explosión de pesar y de rabia con muy escasos precedentes. Muchos de los más destacados escritores y críticos lo valoraron como el mejor escritor latinoamericano de su generación. Tan sólo unas pocas semanas antes, en una reunión de escritores latinoamericanos en Sevilla, la generación más joven, la de Fresán, Volpi o Gamboa, lo eligió como su líder indiscutible, su faro, su tótem, en palabras de Rodrigo Fresán. Y no sólo en España, en toda América Latina, en especial en Chile y en México, se sucedieron cataratas de elogios y se expresó el dolor de la pérdida de un artista en su apogeo.También tuvo gran repercusión su muerte en otros países europeos, donde la obra de Bolaño se estaba traduciendo de forma cada vez más acelerada. Cuando murió se habían firmado 37 contratos en países, destacando Italia, Francia, Holanda y el Reino Unido. Su desaparición se lamentó incluso en varios periódicos de Estados Unidos, pese a que era un autor inédito en dicho país, aunque ahora, desde septiembre, ya no lo es. En la contraportada de la edición de Nocturno de Chile en New Directions, entre cinco citas de críticos y escritores brilla gloriosamente esta frase de Susan Sontag: "Nocturno de Chile es lo más auténtico y singular: una novela contemporánea destinada a tener un lugar permanente en la literatura mundial." Y la propia Sontag, el 25 de octubre, en una rueda de prensa en Oviedo, con ocasión de recibir el Premio Príncipe de Asturias, arremetió contra los falsos escritores, los "escritores mercenarios ", y por el contrario alabó a su admirado Bolaño: "De lo que he leído en los últimos años, me gusta mucho Roberto Bolaño. Es una pena que haya muerto tan joven. Escribió mucho y estaba empezando a ser traducido al inglés, pero le quedaba tanto por escribir..."


En Francia, donde se han publicado aceleradamente cinco de sus libros en los dos últimos años, Bolaño había sido adoptado como uno de los grandes. Así lo muestra, por usar sólo una cita, lo que escribió Fabrice Gabriel en Les Inrockuptibles con el título "Un hermano ha muerto": "Largo tiempo hemos vivido sin saber que existía un chileno perfecto para nosotros: barroco pero breve, erudito sin ser pedante, trágicamente metafísico y auténticamente bromista, loco por la poesía pero dotado de una eficacia narrativa sin falla alguna... Una especie de fenómeno entre Woody Allen y Lautréamont, Tarantino y Borges", un autor que conseguía que "su lector se convirtiera en un frenético proselitista", y terminaba: "Bolaño no amaba el pathos superfluo ni los discursos grandilocuentes. El único homenaje será leerle de ahora en adelante y reírnos todavía con él."Una síntesis excelente, pero convendría hacer una matización: no sólo los lectores franceses no sabían que existía, también lo desconocían muchos lectores en español. A pesar de su enorme prestigio, con la excepción de Los detectives salvajes, Bolaño seguía siendo un autor minoritario. Ahora, tras la explosión de su muerte, muchos lectores lo están descubriendo entusiasmados. Así como se habla del frecuente purgatorio de los escritores después de su muerte, en este caso apunta paradójicamente lo contrario.


"LOS DETECTIVES SALVAJES"Después de muchísimos años de consagración fanática a la escritura, Bolaño emerge a mediados de los noventa. En el y el publica tres libros consecutivos, tres revelaciones: La literatura nazi en América, Estrella distante y Llamadas telefónicas, que alertan a los críticos más sagaces, a los lectores más inquietos. Pero la explosión incontenible ocurrió con Los detectives salvajes, publicado en noviembre del, que en pocos meses ganó nuestro premio de novela y el Rómulo Gallegos y de inmediato la unanimidad de los mejores críticos, como Ignacio Echevarría o Masoliver Ródenas en España, Celina Manzoni en Argentina, Elvio Gandolfo en Uruguay, Christopher Domínguez-Michael en México, o Rodrigo Pinto y Patricia Espinosa en Chile. Y también el instantáneo apoyo incondicional de escritores como Enrique Vila-Matas, Juan Villoro o, en Chile, Jorge Edwards, Jaime Collyer, Roberto Brodsky.La lista de elogios sería interminable y un leitmotiv sería que Los detectives salvajes es la mejor novela mexicana desde La región más transparente, o la mejor novela sobre México desde Bajo el volcán (lo que recuerda un dictamen sobre Lolita: la Gran Novela Americana fue escrita por un ruso), pero alejándonos ya de México, territorio que le queda demasiado estrecho, otro leitmotiv sería que Los detectives salvajes es la nueva Rayuela, una novela que marcó a su generación con la misma fuerza con que la novela de Roberto marcó a la suya.Citaré dos afirmaciones que me parecen especialmente afortunadas. Una de Elvio Gandolfo: "Los detectives salvajes se inscribía en un subgénero latinoamericano: la Gran Novela Despeinada iniciada en Argentina por Adán Buenosayres de Marechal y sobre todo Rayuela de Cortázar." Y la otra de Ignacio Echevarría: "El tipo de novela que Borges hubiera aceptado escribir."Y recuerdo haber leído en algún sitio un comentario sobre la parte central de la novela que la equiparaba al río Mississippi de Huckleberry Finn, potente generador de historias.



BOLAÑO, POETA Y PERRO ROMÁNTICO, RABIOSO Y APALEADO


Roberto Bolaño se consideró siempre un poeta. Sólo empezó a escribir narrativa a raíz del nacimiento de su hijo Lautaro, a quien idolatraba, hacia 1990. Pensó que, obviamente, sólo con la poesía no podía soñar con alimentar a su familia, y apenas con la prosa. Sus acrobacias de supervivencia en los primeros 90, presentándose a toda suerte de premios municipales, "premios búfalo" imprescindibles para el escritor piel roja, son el tema de su cuento "Sensini" dedicado al escritor argentino Antonio Di Benedetto, exiliado en España, quien le enseñó las tretas de ese arte menor.Conocía de Roberto los libros de poesía publicados en España—Los perros románticos (Lumen) y Tres (Acantilado)—, cuando Carolina me pasó, en julio pasado, tras la muerte de Roberto, un volumen muy significativo, editado en 1979 en México: Muchachos desnudos bajo el arcoiris de fuego (11 jóvenes poetas latinoamericanos), con una dedicatoria: "A las muchachas desnudas bajo el arcoiris de fuego", y una advertencia preliminar: "Este libro debe leerse / de frente y de perfil / que los lectores parezcan platillos voladores."En dicha antología, a cargo de Roberto Bolaño, figuran tres infrarrealistas: el propio Bolaño y Mario Santiago—es decir, el Arturo Belano y el Ulises Lima de Los detectives salvajes—y también Bruno Montané, el aún más joven poeta chileno—que aparece en la novela como Felipe Müller—. El origen de la palabra infrarrealismo proviene, claro está, de Francia. Emmanuel Berl la atribuye al surrealista (sobrerrealista) Philippe Soupault: él y sus amigos "habían fundado un club de la desesperanza, una literatura de la desesperanza". El infrarrealismo (o real visceralismo en la novela) fue un movimiento sin manifiesto, una especie de "Dadá a la mexicana" (en palabras de Bolaño), cuyos componentes irrumpían en los actos literarios boicoteándolos, incluso los del mismísimo Octavio Paz. En una conversación con Roberto, Carmen Boullosa le cuenta su pavor, antes de dar una lectura poética, de que aparecieran los temibles "infras": "Eran el terror del mundo literario", afirma Boullosa. Temibles pero desesperados, marginados.En uno de los poemas, Bolaño escribe: "Los verdaderos poetas tiernísimos / metiéndose siempre en los cataclismos más atroces, / más maravillosos / sin importarles / quemar su inspiración / sino donándola / sino regalándola / como quien tira piedras y flores. / Oye, poeta, le dicen, / enchufa el amanecer."Y en otro poema: "Algo inevitable, / como enamorarse veces de la misma / muchacha."Y finalmente en otro: "La certeza de una muerte esbelta y temprana."O sea, en esas estrofas, un concentrado, una píldora de la vida y muerte de Roberto Bolaño. En la antología brilla el talento de Mario Santiago, quien, después de Bolaño, es el mejor poeta. Cabe subrayar un poema titulado "Consejos de un discípulo de Marx a un fanático de Heidegger", un título que Bolaño parafraseará en su primera novela, escrita con Antonio G. Porta, Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce. En dicho poema, dedicado a "Roberto Bolaño y Kyra Galván camaradas & poetas", Mario Santiago escribe: "el Azar: ese otro antipoeta & vago insobornable" y también constata "unas ganas despeinadas de morder & ser mordido".En ambos poetas ya figura, pues, un homenaje al maestro Nicanor Parra y su vocación de perros románticos, a menudo perros rabiosos, y desde luego perros apaleados.


Una existencia trashumanteEscritor nacido en Santiago de Chile, Bolaño ha llevado una existencia bastante trashumante. A los 15 años estaba viviendo en México, donde comenzó a trabajar como periodista y se hizo trotskista. En el 73 regresó a su país y pudo presenciar el golpe militar. Se alistó en la resistencia y terminó preso. Unos amigos detectives de la adolescencia lo reconocieron y lograron que a los ocho días abandonase la cárcel. Se fue a El Salvador: conoció al poeta Roque Dalton y a sus asesinos. En el 77 se instaló en España, donde ejerció (también en Francia y otros países) una diversidad de oficios: lavaplatos, camarero, vigilante nocturno, basurero, descargador de barcos, vendimiador. Hasta que, en los 80, pudo sustentarse ganando concursos literarios. A fines de los años 90 la suerte empezó a estar de su lado: Los detectives salvajes (1999) obtuvo el premio Herralde y el Rómulo Gallegos, considerado el Nobel de Latinoamérica. Es autor de las novelas, La pista de hielo (1993), La literatura nazi en América (1996), Estrella distante (1996), Amuleto (1999), Monsieur Pain (1999), Nocturno de Chile (2000), Una novelita lumpen (2002) y 2666 (2004), ésta última póstuma; los libros de relatos Llamadas telefónicas (1997), Putas asesinas (2001) y El gaucho insufrible (2003) y los poemarios Los perros románticos (2000) y Tres (2000). También escribió Amberes (2002), que recoge varios textos del autor y Entre paréntesis (2004), un recopilatorio de artículos, conferencias y otros textos publicados en varios medios de comunicación. Murió el 14 de julio del 2003 a consecuencia de una insuficiencia hepática.


BOLAÑO IMPRECADOR (BAJO EL SIGNO DE RIMBAUD, DADÁ, DEBORD)



Roberto Bolaño, como demuestra en sus libros, estaba empapado de literatura francesa. Así, en el relato "Fotos", de Putas asesinas, su álter ego Arturo Belano, perdido en África, piensa: "Para poetas, los franceses." (Acotación obvia: Arturo Belano, Arthur Rimbaud.) Y si admira en Francia la cúspide de su literatura, la poesía, tampoco parece ignorar un género más lateral pero muy practicado en dicho país: el arte de la injuria.(Como ejemplos eminentes del arte del insulto figuran desde Baudelaire y Alfred Jarry hasta Arthur Cravan y su revista Maintenant, y naturalmente los dadaístas, empezando por Tristan Tzara: "Maurice Barrès es el mayor cerdo que me he encontrado en mi carrera política; el mayor canalla que ha visto Europa desde Napoleón." Y añade, sarcástico: "No tengo ninguna confianza en la justicia, incluso si Dadá dicta esa justicia. Convendrá conmigo, Sr. Presidente, que sólo somos una panda de cabrones y que por consiguiente las pequeñas diferencias, cabrones más grandes o cabrones más pequeños, no tienen ninguna importancia." O, entre los surrealistas, la gélida pregunta de Louis Aragon: "¿Ya has abofeteado a un muerto?" Aunque quizá los más temibles polemistas estuvieron en la Internacional Situacionista, cuyo último número de su revista acababa con un demoledor cruce de cartas con Claude Gallimard, tan brutalmente insultado como su padre Gaston y su hijo Antoine. Ya antes la Internacional Letrista, en 1952, de la que salieron los situacionistas, ante la visita de Charlie Chaplin a Francia, en olor de multitudes, lo había saludado de la forma más descalificadora: "Go home, Mr. Chaplin, estafador de los sentimientos, chantajista del sufrimiento." Y las colecciones de cartas de insultos más belicosas son los dos tomos de la Correspondencia de la editorial Champ Libre, tan fuertemente inspirada por Guy Debord. Éste, por cierto, en Consideraciones sobre el asesinato de Gérard Lebovici escribió: "La carta de injurias es una suerte de género literario que ha ocupado un gran lugar en nuestro siglo y no sin razón. Creo que nadie puede dudar que yo mismo, a este respecto, he aprendido mucho de los surrealistas y, por encima de todo, de Arthur Cravan. La dificultad en la carta de injurias no puede ser estilística, la única cosa difícil es tener la seguridad de que uno está en su derecho en escribirlas respecto a ciertos corresponsales precisos. Nunca deben ser injustas." Bolaño no escribió, creo, cartas de injurias—aunque su última conferencia, "Los mitos de Cthulhu", es un panfleto brutal en el que Bolaño reivindicó la herencia de Nicanor Parra: "la idea del ataque gratuito y de joder la paciencia"—, sino que lanzó durísimos juicios lapidarios: pienso que, con razón o sin ella, nunca creyó ser injusto. Se atuvo, pues, a la ley acuñada por Debord. Fin del excursus.)Como es bien sabido, el Bolaño más polémico, el Bolaño lector más intransigente, operó en Chile, donde opinó con virulencia o desdén respecto a componentes de la nueva narrativa chilena de los 90, a los que apodó los "donositos", y también respecto a algunos de los autores chilenos más leídos.Tomemos el significativo caso de Isabel Allende, indiscutible bestseller internacional, a quien Bolaño tildó de "escribidora". Allende, en una entrevista en El País (3 de septiembre de 2003), contraatacó así: "No me dolió mayormente porque él hablaba mal de todo el mundo. Es una persona que nunca dijo nada bueno de nadie. El hecho que está muerto no lo hace a mi juicio mejor persona. Era un señor bien desagradable" Es bien comprensible la irritación de Isabel Allende: llamar "escribidora" a una escritora es algo así como una enmienda a la totalidad. Pero Bolaño la ataca como escritora mientras que Allende ataca a la persona, faltando objetivamente a la verdad.



BOLAÑO, LECTOR INCANSABLE, SEVERO Y GENEROSO



La afirmación de Isabel Allende nos invita a hacer una lista (a Bolaño, como a su admirado Perec, le encantaban las listas) de los autores de los que Bolaño dijo mucho bueno. Así, Borges y Bioy y Bustos Domecq, Silvina Ocampo, Rodolfo Wilcock, Cortázar, Manuel Puig, Copi, Nicanor Parra, Enrique Lihn, Gonzalo Rojas, Jorge Edwards, a ratos José Donoso, Juan Rulfo, Sergio Pitol, Carlos Monsiváis, Juan Marsé, Álvaro Pombo, Ricardo Piglia. Nombre obvios, sí, pero que dibujan una cartografía precisa, de incluidos y excluidos: de una parte, el fervor de la literatura, de otra, para decirlo con Martin Amis, la guerra contra el cliché.Pero es probablemente más significativa su lectura apasionada y generosa de tantos autores de su generación y aun de escritores más jóvenes, aquellos que conforman lo que Bolaño llamaba la voluntad de ruptura en lengua española de la generación de los 90. Veamos unos nombres: Fernando Vallejo; César Aira, Alan Pauls y Rodrigo Fresán; Rodrigo Rey Rosa; Juan Villoro, Daniel Sada, Carmen Boullosa y Jorge Volpi; Enrique Vila-Matas y Javier Marías; Pedro Lemebel y Roberto Brodsky. El dibujo ya es bien nítido.Ante esta lista de entusiasmos, de lectura sistemática de escritores jóvenes (lo que no es precisamente muy usual por parte de tantos autores), una lista cuyos posibles aciertos decidirá la posterioridad (pero que no parece desencaminada), las polémicas despertadas por las opiniones contundentes de Bolaño parecen, como él afirmó, "polémicas totalmente gratuitas, estornudos".También merece destacarse que tampoco escaparon a su crítica notorias vacas sagradas españolas, desde la parte central de Los detectives salvajes, de forma algo enmascarada pero evidente, siguiendo en varias entrevistas y acabando en "Los mitos de Cthulhu", la conferencia que cierra su último libro. Unas andanadas que a Bolaño, que no tenía posiciones que escalar ni tenía que vengarse de nadie, en nada podían beneficiarle. Es obviamente mucho más peligroso despellejar en público que hacerlo en privado, un deporte que los escritores (y no escritores) practican (practicamos) con suma asiduidad.Daba la impresión de que Bolaño escribía como Kafka dijo, creo, que debería hacerse: escribir como si se estuviera muerto. Y esto me recuerda la forma cómo Jacques Rigaut apostrofaba a sus amigos dadaístas menos radicales: "Vous êtes tous des poètes et moi je suis du côté de la mort." Y a los muertos, si no otra cosa, la sinceridad se les supone.



BOLAÑO EN SU LEYENDA



Pero olvidemos ya los estornudos y sus miasmas y leamos o releamos a Roberto Bolaño. Un autor del que Vila-Matas dijo: "Con la muerte de Bolaño empieza una leyenda." Una leyenda que sería plenamente merecida tan sólo con Los detectives salvajes calificada por Masoliver Ródenas, perfilando el leitmotiv, como "una de las mejores novelas mexicanas contemporáneas, escrita por un chileno que reside en Cataluña." Un escritor chileno cuyo único pasaporte fue chileno, aunque Bolaño, siempre incómodo, siempre a contrapié, matizaba: "Muchas pueden ser las patrias pero uno solo el pasaporte, y este pasaporte, evidentemente, es la calidad de la escritura."Roberto Bolaño, un perro romántico, un perro rabioso, un perro apaleado, que nunca renunció a su "deseo de quemar el mundo", y también "un príncipe dulcísimo", según el epitafio de su querido Nicanor Parra. Roberto Bolaño, que escribió a modo de epitafio propio: "El mundo está vivo y nada vivo tiene remedio y ésa es nuestra suerte." Una frase desesperada, lúcida y sarcástica, la marca de fábrica de un escritor chileno llamado a perdurar, un orgullo de la literatura universal.


sábado, 25 de octubre de 2008

El arte de escribir; técnica, estilo y misión del escritor

Para muchos escribir es un dolor de cabeza, un trámite; para otros es vivir, gozar; es reinventarse, parir, encontrarse o renovarse.
¿Qué es el escritor?, se pregunta José Luis Sampedro, sino un albañil de sueños, un constructor de castillos en el aire con millares de palabras. Los materiales pueden hallarse en cualquier parte. Los proporciona la gente, las lecturas, los cuadros, los espectáculos y por supuesto el propio mundo interior.
Para Fernando Savater, cada palabra es sentido y sonido. A través de las caprichosas semejanzas del sonido, los sentidos se hacen guiños entre sí y superponen nuevas capas sonrientes de significado al entramado ya conocido. Es como si la lengua se sacase de la lengua a sí misma, pero para entenderse mejor.
En cambio Francisco Umbral sostiene que se puede escribir con whisky o sin whisky. A máquina o a mano (los malos autores lo hacen con computadora). Se puede escribir siempre, si se es escritor, como el pianista puede tocar siempre. Nietzsche, Wittgestein, los estructuralistas, etc. han dejado claro que sólo existe la palabra, incluso para la filosofía. El lenguaje habla por nosotros, todo lo hace la palabra escrita.
Y es verdad, cada persona tiene un estilo, hábitos y circunstancias que lo orillan a escribir. Sin embargo, a quienes les gusta escribir saben que existen ciertas condiciones para ello: una motivación o propósito, unas circunstancias, unos procedimientos y una técnica. José Luis Martínez, en su libro Problemas literarios, señala cuatro características que deben estar presentes en un escrito: Naturalidad, técnica, estilo y visión del mundo.
Qué es el lenguaje, sino una desierta creación intelectual, señala José Luis Martínez. La fuerza que lo crea, lo mantiene y lo renueva es una humedad espiritual que hincha y transmuta los secos moldes de las palabras para comunicarles aquella vida que el escritor pueda destinarles. Así como el jardín solicita abonos y humedad, tierra, aire, cultivo, el espíritu también los requiere. Y la técnica es la natural disposición de la tierra o de la lengua para que pueda recibir su legado: la rosa en el jardín, el poema, la novela o el cuento en la literatura.
Los más elementales movimientos y ritmos humanos se reflejan en las estructuras mentales, que vienen a ser como otros cuerpos gemelos viviendo una vida semejante a la que reproducen. Esto significa que todo escritor debe aprender que las esencias de toda comunicación literaria repite la mecánica de la vida: nacimiento, ascensión, la caída y el descenso cumplido. En suma, dice José Luis Martínez, aprendemos las esencias del arte en cuanto sus estructuras repiten los movimientos y los ritmos con que se mueve la vida misma del hombre y de todas las criaturas de la tierra.
Este respeto por los movimientos y ritmos de la vida es lo que proporciona una de las virtudes más grandes del escritor: la naturalidad. Naturalidad es la expresión conformada de acuerdo con lo natural y lo poseído en común, pero muchas personas que han decidido a tomar la pluma, sentencia Martínez, han perdido esa aptitud original. Una represión extraña les impide escribir como hablan. Por ello los escritores no tienen porque contradecir la naturaleza, sino reproducirla de acuerdo a su armonía y su mesura.
En este sentido, los escritores no deben menospreciar la técnica, cuya misión, además de devolverlos a la proporción y a la armonía, les reenseña la original arquitectura de las formas naturales que han olvidado. Técnica es la reducción a la lógica y a la naturaleza, la estructura acordada a las formas mentales y el aprovechamiento artificioso de los recursos del lenguaje y de las reacciones de la sensibilidad.
No confundir naturalidad con estilo, pues este último es el espíritu de esos escritos –y no su esqueleto lógico-, es la humedad espiritual que el autor les ha comunicado. Estilo, de acuerdo a Torres Bodet, es la cualidad inviolable y la proyección de la personalidad humana. El estilo nada tiene en común con la gramática ni en la aplicación de unas reglas ni en la reducción de un producto literario a cierto mecanismo acordado por los gramáticos, en complicidad con los modelos lingüísticos; es en cambio cuanto vence y burla esos preceptos. No obstante, estima José Luis Martínez, estilo y técnica, a pesar de las diferencias que las separan, precisa un acuerdo que las una, tal el que reina entre los huesos y el alma de un cuerpo.
En cuanto a la visión del mundo, toda obra lleva implícita una visión peculiar e intransferible del mundo, una especial atención para ciertos aspectos y unos modos especiales de enfoque y de traducción conceptual, de esos aspectos seleccionados. Y cada una de estas visiones, manifiesta José Luis Martínez, lleva implícita su propia fisiología respiratoria y su propia organización interna. Es decir, cada visión del mundo exige una técnica propia y, cuando el escritor logra expresarla, su creación se nos presenta como una obra maestra.
En Marcel Proust, por ejemplo, su preocupación por la captura y la eternización del tiempo puro, se traduce con invisible maestría en sus frases movidas por esa ansia que se alarga, traza cálidos golfos, sigue largas sinuosidades. Aldoux Huxley posee una visión del mundo como la de un laberinto en que las soledades de los hombres y su entera impotencia para con el mundo y sus nociones se develan ignoradas entre sombras, pero trazando con su ceguera un concierto en el que cumplen sin saberlo sus destinadas partituras.
José Luis Sampedro, en su Vieja Sirena, juega con el lenguaje de acuerdo a los entramados emocionales, de tal forma que no encontramos ninguna puntuación en tres páginas, sin que ello afecte los ritmos, la gramática o la respiración.
En la visión del mundo está, obviamente implícita la misión del escritor y de las letras.
Para José Luis Martínez, las letras nos revelan el secreto de nuestro corazón y el de la naturaleza y nos enseñan a conocer mejor los caminos y los litorales de nuestros pensamientos y nuestros sueños; su tela es sustancia de nuestra alma.
El escritor, depositario y agente de estas grandes misiones de las letras, es no solo la gala de su tiempo, sino su conciencia activa. Él es la antena invisible que recoge el eco del pasado, el pulso del presente y avizora aún, las prefiguraciones del porvenir. Todos los grandes movimientos espirituales de la humanidad, todas las grandes conmociones y crisis, indica José Luis Martínez, han nacido de esa conciencia activa, creadora de pasiones y sentimientos, espejo y molde de nuestras almas.
Stephan Spender refiere que los poetas comienzan a ver claramente la tarea que les espera: expresar lo que sienten en su alma los millares y millares de hombres que viven con ellos en estos tiempos apocalípticos. Por ello, la más grande tarea que queda por hacer, después de la poesía de la desesperación, habrá que escribir la poesía de la esperanza. Denis Rougemont, por su parte, habla de otra misión del escritor: La de conservar la pureza del lenguaje. El verbo es el vehículo de las ideas y las creencias, el órgano de comunicación con nuestros semejantes y nuestro rastro en la eternidad.
Resumiendo, la misión del escritor, es entonces, dar a cada uno de los conceptos que nos mueven, tan acusado y nítido dibujo, tan cristalina transparencia, que denuncien con lealtad la sustancia que transportan. El destino del escritor, prescribe José Luis Martínez, es el de ser un integrador y enriquecedor de la personalidad del hombre, conciencia activa de la época, testimonio extremadamente sensible de las peripecias del espíritu y orientador incansable de sus pasos.
POR: Prócoro Hernández Orope

Contratapa

José Chacchi es un joven poeta peruano, estudiante de Literatura, que utópicamente tiene la fe aún de tratar de cambiar todo lo que lo rodea. La salud mental de este individuo está en duda ya que constantemente sufre de ciertos desórdenes al nivel psicológico, utilizando a veces la poesía como método de cambio, como manera de expresarse, algo ilógico para muchos científicos actuales. Muchas veces se ha encontrado a este ser rodeando un parque o caminando por su Universidad con la mirada perdida, con un cigarrillo entre las manos que se va consumiendo, con el humo que le perfora las cienes y cuando alguien le dirige la palabra sólo contesta monosilábicamente. Nadie entiende por qué utiliza tanto la tristeza de su parte, está aliado con su soledad, piensa que es un mal elemento, pero a pesar de eso, es un ufano, un soberbio, un hombre que al sentirse que nadie lo entiende se cree diferente y a la vez superior, eso le crea muchos problemas.Su infancia no se meció en una aldea lejana, no fue un Valdelomar. Se meció al contrario entre metralletas y pólvora que su natal Huamanga le brindó como leche materna. Desde muy niño tuvo la pérdida de uno de sus mejores amigos: su alegría. Cuando llegó a Lima creyó que todo iba a ser diferente y al primer mes su abuela paterna lo deja sólo.Su adolescencia lo pasó entre extraños, personas que lo tomaban a burla, su apariencia era buen material para las mofas de sus compañeros de colegio. Sus defectos físicos fueron muy relevantes para él, toda la primaria y parte de la secundaria luchó contra la risa mancomunada de pequeños seres que decían ser sus amigos. Fue amargo para él ese trago que tuvo que pasar. Sufrió una derrota en el plano familiar, un ser querido, idealizado lo abandona en ese instante dejándolo consumado en el más profundo desamparo. Se sumó a la lista de los jóvenes adictos a los narcóticos, estupefacientes, probó lo que le venía, quizás para olvidar o talvez para recordar lo que era agradable. Tuvo desiluciones en el plano amoroso. Cuando estaba con una chica no llegaba a enamorarse de verdad, quizás por ser muy inconstante a veces, pero cuando se daba un amor verdadero ( que han sido en tres oportunidades) siempre lo engañaban o en los peores de los caso lo dejaban con pretextos absurdos. Pasado esa época de su vida creyó que era mejor cambiar, se sintió que la mejor manera de dejar de lado las cosas y sobrepasarlas no es olvidándolas sino recordándolas con una sonrisa en el rostro como quizás ahora lo hace, en algún lugar de San Juan de Lurigancho donde llegó a parar este individuo.Nunca olvidará cuando era niño y sus primos le compraban sus pequeños poemas para recitarlos en el día de la madre a la abuela fallecida, nunca olvidará los golpes que le daban los niños cuando él no quería pelear (y nunca querrá hacerlo) y a la vez nunca olvidará que se prometió así mismo que todos los niños amarán leer como él empezó amar esa actividad cuando se escapa de clase o cuando trabaja en una imprenta y le regalaban lo libros fallados y siempre se presentaba la dicha falla al final y eso lo dejaba con una curiosidad tremenda, por eso, él estudia ahora Literatura y está deseoso de poner su grano de arena para el cambio que se debe dar, la gente, cree él, podrá cambiar a través de la cultura, la educación: los valores en sí.
Espero que todo esto se tome a buena manera ya que quien les habla conoce muy bien a este sujeto sombrío que aún no se da a conocer pero esa tampoco es su finalidad sino simplemente aportar algo para que un niño se sienta a gusto y entienda lo que lee.La poesía es su medio, herramienta, la Literatura es su mujer,esposa y amante. Nadie entiende ahora porque ese pensamiento surrealista pueda dar resultado, ni él mismo lo entiende, pero aún lo hace porque confía y confía.
La conciencia de José Chacchi Paniagua

jueves, 23 de octubre de 2008

Premonición de Calvo


Me han contado que también allá las noches tienen ojos azules y lavan sus cabellos en ginebra.
Nocturno en Vermont. César Calvo.
Evelina,
dónde estará tu manto púrpura.
tus fotos de Calvo en el umbral.
César, hoy te has aparecido
cinco veces en mi sueño, maricón.
Eres más jodido que un grillo en un cuarto a oscuras.
Evelina, recuerdo cuando danzabas
sacándote el corazón con el meñique
me decías que todo era un juego
Ay, Evelina siempre
tú y mis calvarios.
El sol se ocultaba bajo tus senos
y mi recuerdo habitaba
en tu axila.
Ya te veo danzando
en una hélice púrpura
con tu manto que es sagrado y musita ternura.
Evelina,
¿Cuándo tejerás tu desnudez?
¿Cuándo mis ojos reposarán en tu muslo derecho?
Ay, Evelina
Hoy te tengo un odio eterno a las doce
campanadas de mi muerte en punto.
Y a pesar de ello
aún no me miras…
De: "El orgasmo de la Tortuga" (inédito)
Autor: Chacchi Paniagua, José.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Primera Sonata

Hoy estoy enclaustrado
entre tu pecho y estoy sentenciado a ser

lo último que puedas pensar.
Pues ni el agobio: sombra rutilante
puede desabrochar lentamente tus cafés de ayunos
tus hurtos sobre los pescados familiares
mi frente vacía.
Hoy has danzado sangrientamente

la última sonata sobre mi lecho
y he destejido tu calzado sobre las calles de Lima.
pero aún me preocupa tu compañía que supura entre un abrazo y tu boca
y como siempre:
En esta vereda Orlando patina dejando en huella
tu rostro
tu fotografía
y un no volverás…


Autor: José Chacchi Paniagua
(De: "El orgasmo de la tortuga" -Inédito-)

viernes, 11 de julio de 2008

Dos Cervantes en una feria

JORGE EDWARDS Y GONZALO ROJAS, MERECEDORES DEL MAYOR PREMIO LITERARIO EN CASTELLANO, SON LOS PRINCIPALES PROTAGONISTAS DE LA FERIA DEL LIBRO DE LIMA. LO ANUNCIARON LA MINISTRA DE CULTURA DE CHILE Y LOS REPRESENTANTES DE LA CÁMARA DEL LIBRO DE SU PAÍS
SANTIAGO DE CHILE. Lo dijo nuestro canciller, José Antonio García Belaunde, durante la inauguración de la Feria del Libro en Chile en octubre del año pasado, ocasión en la que Perú fue el país invitado de honor: "Que este evento se dedique a mi país es una prueba de los nuevos tiempos de la relación entre ambas naciones, y si estos tiempos van a estar marcados por la cultura, en buena y santa hora que ello ocurra".
La declaración fue recordada por el diario "El Mercurio" para anunciar la presencia de una ambiciosa delegación chilena en nuestras costas como parte de la FIL Lima 2008.
Ayer, el embajador peruano Hugo Otero apuntó en el mismo sentido. "Estoy seguro de que vamos a profundizar nuestras relaciones en el campo de la cultura y el espíritu, que son las verdaderas y más profundas relaciones entre los pueblos", acotó en una reunión con los medios de prensa en las oficinas de la Cámara del Libro de Chile, lugar donde coincidieron además la ministra de Cultura, Paulina Urrutia, el presidente de la Cámara del Libro chilena, Eduardo Castillo, y su homóloga peruana, Gladys Díaz.
"Acogemos esta invitación que nos hace el pueblo del Perú con responsabilidad y trabajo para hacer una embajada que nos represente a través del libro, la creación y el imaginario colectivo de nuestras culturas", señaló la ministra Urrutia. Así, con el libro chileno como embajador, del 24 de julio al 2 de agosto, el país del sur presentará en el Centro de Convenciones del Jockey Plaza una delegación sólida y representativa.
Como anunció la ministra de Cultura, nos visitarán los premios Cervantes Jorge Edwards y Gonzalo Rojas; el primero lanzará el 26 de julio, acompañado por nuestro escritor Alonso Cueto, "La casa de Dostoievski", novela ganadora del reciente premio Planeta-Casa de América; en tanto que el laureado poeta ofrecerá el 2 de agosto un masivo recital. También se confirmó la presencia del celebrado poeta Óscar Hahn, los narradores Diamela Eltit, Alejandro Zambra, Hernán Rivera Letelier, Alberto Fuguet, Pedro Lemebel, Pablo Simonetti, Mauricio Paredes, entre otros. "Chile y el Perú con todas sus letras, diversidad e integración para la construcción del mañana" es el lema oficial del puesto de Chile en la feria limeña.
"Esto tiene que ver con la diversidad, respetamos mucho la diversidad creativa en términos de género, representantes de los pueblos originarios y las regiones del país y cómo esta se expresa en Chile y su memoria colectiva", acotó Urrutia.
Asimismo, están programados espectáculos de música en vivo con la presencia de la banda Javiera Parra y Los Imposibles y del conjunto de música popular Inti Illimani.
EJEMPLO CHILENO Por un Ministerio de CulturaInterrogada por El Comercio, la ministra de Cultura señaló que en su visita oficial está programada una reunión con autoridades del Gobierno Peruano para traspasar la experiencia del Ministerio de Cultura constituido en Chile hace cinco años. "Creemos que es una experiencia que debe transmitirse. Al traspasar la experiencia de la institucionalidad también tenemos que compartir una serie de instrumentos, prácticas y estrategias que creemos muy vinculantes y provechosas para el Estado Peruano", señaló Urrutia.